¿Qué es la obsolescencia eléctrica y por qué es un problema?
La obsolescencia eléctrica se refiere a la situación en la que la instalación eléctrica de una vivienda es inadecuada, insegura o insuficiente para satisfacer las necesidades energéticas actuales y futuras, especialmente las derivadas de la electrificación y la adopción de tecnologías sostenibles. Sus principales manifestaciones incluyen:
- Baja potencia contratada y capacidad limitada: las instalaciones antiguas se diseñaron para consumos mucho menores (iluminación básica, pocos electrodomésticos). La potencia máxima que pueden soportar es a menudo insuficiente para integrar simultáneamente sistemas como la aerotermia (que puede tener picos de demanda importantes), la carga de un vehículo eléctrico o incluso el uso de electrodomésticos modernos de alta eficiencia pero mayor potencia instantánea (placas de inducción).
- Cableado y componentes anticuados: secciones de cable insuficientes, falta de toma de tierra adecuada, cuadros eléctricos obsoletos con protecciones básicas (o inexistentes según los estándares actuales) no solo limitan la capacidad, sino que suponen un riesgo real para la seguridad (sobrecalentamientos, cortocircuitos, incendios).
- Ausencia de circuitos dedicados: tecnologías como la aerotermia o los puntos de recarga para vehículos eléctricos requieren circuitos específicos y protecciones adecuadas para funcionar de forma segura y eficiente. Las instalaciones antiguas carecen de esta sectorización.
- Incompatibilidad con la gestión inteligente: los sistemas eléctricos obsoletos dificultan o imposibilitan la integración de sistemas de gestión energética inteligente, monitorización de consumos o la adaptación a tarifas dinámicas, elementos clave para optimizar el uso de energías renovables y la eficiencia.
El impacto directo en la transición energética: el caso de la aerotermia
La aerotermia es una de las tecnologías estrella para la climatización sostenible, capaz de extraer energía del aire exterior para proporcionar calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria con alta eficiencia. Sin embargo, su implementación choca frontalmente con la obsolescencia eléctrica:
- Barrera de entrada: la necesidad de actualizar la instalación eléctrica (aumentar potencia, nuevo cableado, cuadro eléctrico) supone un coste adicional significativo que se suma al de la propia aerotermia, disuadiendo a muchos propietarios.
- Limitación técnica: en muchos casos, simplemente no es viable instalar aerotermia sin una reforma eléctrica profunda, especialmente en edificios antiguos o comunidades de vecinos con acometidas generales limitadas.
- Rendimiento subóptimo: incluso si se instala, una infraestructura eléctrica deficiente puede provocar caídas de tensión o problemas operativos que afecten al rendimiento y eficiencia del sistema de aerotermia.
Consecuencias de ignorar la obsolescencia eléctrica
No abordar este problema tiene implicaciones que van más allá de la simple adopción tecnológica:
- Ralentización de la descarbonización: se frena la sustitución de sistemas de calefacción basados en combustibles fósiles por alternativas eléctricas eficientes como la aerotermia.
- Freno a la movilidad eléctrica: dificulta la instalación de puntos de recarga en viviendas, un pilar fundamental para el despliegue del vehículo eléctrico.
- Riesgos de seguridad: mantiene a miles de hogares expuestos a peligros derivados de instalaciones eléctricas deficientes.
- Inequidad energética: crea una brecha entre las viviendas nuevas o rehabilitadas y las antiguas, dificultando que todos los ciudadanos puedan beneficiarse de las ventajas de la energía sostenible y el ahorro energético.
- Desaprovechamiento de ayudas: las subvenciones para instalar tecnologías limpias (como los fondos NextGenerationEU) pueden resultar inaccesibles o insuficientes si no contemplan adecuadamente la necesidad previa de la reforma eléctrica.
El camino a seguir: soluciones y estrategias
Superar el reto de la obsolescencia eléctrica requiere un enfoque multifacético:
- Concienciación e información: es crucial que propietarios, administradores de fincas y profesionales sean conscientes de la importancia de una instalación eléctrica adecuada y segura como paso previo a la electrificación.
- Integración en rehabilitaciones: aprovechar las reformas integrales y las Inspecciones Técnicas de Edificios (ITE) para evaluar y actualizar las instalaciones eléctricas, considerándose una parte esencial de la mejora de la eficiencia energética.
- Ayudas y financiación específicas: diseñar líneas de subvención que cubran explícitamente la reforma eléctrica necesaria para la adopción de tecnologías como la aerotermia o la recarga de VE, o que bonifiquen su inclusión en proyectos de rehabilitación energética.
- Actualización normativa y guías: reforzar los requisitos mínimos de las instalaciones eléctricas en las rehabilitaciones y desarrollar guías técnicas para la adaptación de edificios existentes a las nuevas demandas.
- Formación profesional: capacitar a los instaladores electricistas en las nuevas demandas energéticas, la integración de renovables, sistemas de gestión y las particularidades de la rehabilitación.
La transición energética no puede construirse sobre una base obsoleta. Si queremos que tecnologías limpias como la aerotermia, el autoconsumo o la movilidad eléctrica sean accesibles y eficientes para todos, es imprescindible mirar dentro de nuestros hogares y edificios. Abordar la obsolescencia eléctrica no solo es una cuestión de seguridad o confort, sino una condición indispensable para que el cambio hacia un modelo energético más sostenible y justo sea verdaderamente posible.